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La Rueda: regalo y desafío del 2017




La Rueda del Tarot Osho Zen
El 2017 nos pone de cara a algo que nos trasciende, que está cargado de leyes que no comprendemos en su totalidad y que son las que rigen el universo. En un mundo en donde todavía se cree en la suerte y en las casualidades, en cielos e infiernos como premios y castigos, hablar de La Rueda (10) es hablar de algo muy ajeno a nosotros según nuestra percepción.

La Rueda nos habla de causalidad, porque cada movimiento en el cosmos tiene un origen, nada es azaroso en realidad. Si viviéramos lo suficiente, podríamos ver cómo opera la Totalidad de principio a fin, pero creemos que los eventos son azarosos porque sólo somos testigos de un fragmento de la historia. Todo aquello que corresponde al universo responde a sus propias leyes que se cumplen las conozcamos o no, las entendamos o no, creamos en ellas o no. Las leyes universales están por fuera de toda estructura humana pero nos involucra. Y esta es la idea que nos acerca La Rueda. Las religiones han querido explicar estas leyes atrapándolas en los conceptos de su propio dogma, o diciéndolo en criollo: “llevando agua a su propio molino”. Lo cierto es que cuando percibimos estas leyes universales ajenas a nosotros nos sentimos limitados y vulnerables, porque La Rueda nos supone la expresión de todo aquello que está más allá de nuestro control.

Todo en el cosmos parece moverse en espiral. Nuestro planeta se mueve en un viaje espiralado junto con todo un sistema. Nuestra galaxia se mueve a su vez y viaja alrededor de su propio eje. Desde tiempos que el hombre aún no puede medir certeramente, en el universo hay infinidad de ejes invisibles de espirales que funcionan como autopistas de alta velocidad para todos los cuerpos celestes, nada es estático y todo está en una continua revolución que lo transforma a cada segundo. Gracias a la velocidad de la luz y cómo ésta viaja a través del espacio, el brillo estelar del que esta noche podremos disfrutar es apenas la fotografía de un instante ocurrido hace miles o millones de años. Es posible incluso que aquella estrella que tanto nos llama la atención hoy y a la que le pedimos un deseo, ya no exista. ¿Puede un ser humano, que en una vida da menos de cien vueltas alrededor de su propio sol, comprender los misterios de un universo de miles de millones o de billones de años y encapsularlos en una lámina de Tarot? No sin conocer o por lo menos intuir la existencia de las leyes que lo rigen. Entonces ¿Qué es el destino?

Según el diccionario etimológico (*), Destino viene del verbo destinar, y éste procede del latín destinare, formado de “de” y una forma radical –stanare/stinare. La forma –stanare/stinare se encuentra en las palabras obstinarse/obstinado. Destinare es algo así como hacer puntería, y destino es como el blanco, o sea el objeto situado lejos para practicar tiro con arco y flecha. Entonces Destino es una meta y después toma el significado de “hado”, o sea una fuerza incambiable que determina lo que sucederá en el futuro. De esta forma, Destino puede ser un patrón obstinado o puede ser algo que nos ayude a salir de ese patrón dependiendo de qué tan alto apuntemos la flecha.

El regalo y a su vez el desafío del 2017 puede ser a nivel global trascender la repetición de experiencias, no creernos el cuento de un destino que sólo nos conduce al caos del que unos pocos sacan provecho. Los agoreros que se benefician de los males que ellos mismos insertan en el mundo intentan convencernos que en nuestro destino hay guerra mundial, desastres devastadores, hambruna, escases, etc. En todos esos destinos de los que quieren convencernos, el punto en común  es que nos colocan como víctimas indefensas. Pero la humanidad ya pasó por todo eso ¿Cómo puede ser eso un destino?

La percepción fatalista de destino puede evolucionar. Evolución es otro concepto de la Rueda. Evolución es trascender un patrón, salirse de la repetición, es bajarse de la calesita porque ya dimos muchas vueltas y porque estamos mareados y aburridos.

Cuento que una vez, en una meditación con esta lámina tuve la imagen de estar en una calesita. En la imagen yo me situaba en el centro para no marearme, y desde allí observaba como giraba a mi alrededor toda la estructura. Me di cuenta al recordar esta meditación, que únicamente colocándonos como Observadores es como podemos aprender de ese movimiento. Si nos implicamos en esos interminables giros, nos perdemos el aprendizaje. Pero  si logramos alcanzar un estado observador podemos acompañar los cambios y aprovecharlos.

Hace unos años escribí sobre La Rueda y la comparé con un barco en medio de una tormenta. Poco a poco la visión del barco fue mutando hasta transformarse en una tabla de surf, para poder montar las olas que desde el barco se ven tan amenazantes. Se trata de encontrar una perspectiva diferente que nos permita dejar de sentirnos víctimas.

El 2017 representaría la posibilidad de dar ese salto transformador que nos permita ver las experiencias desde una perspectiva diferente. Que todo aquello que nos sirvió como un aprendizaje nos permita usarlo para salir de patrones contaminados y repetitivos. Es la posibilidad de cambiar la historia o de repetirla, dependiendo del lugar en el que estamos parados. Un Destino puede ser una repetición obstinada de la que nos sintamos víctimas, o puede ser una flecha que avance hacia una meta tal vez desconocida pero liberadora. Este es el regalo que nos trae La Rueda. No una garantía de que esos cambios ocurrirán, sólo la certeza de que esas posibilidades están allí para quien quiera disponer de ellas.



La mirada del Mago parece posarse en el centro de La Rueda. Tarot de Marsella.



Rueda y Mago, el reino del 1

 
Si asociamos a la Rueda con la flecha y el blanco, el Mago representaría la acción de afinar la puntería. Participa activamente de un proceso que nos modula hacia aquello en lo que somos realmente buenos, el Mago vendría a ser la energía interior, personal, que nos puede ayudar  a aprovechar la influencia de la Rueda y que en muchos casos necesita despertarse. La perfección es un concepto que nos recuerda todo lo que no podríamos ser o alcanzar. Es un concepto bastante perverso, ya que nadie en este mundo puede competir con semejante idea. Pero la verdad es que la perfección no forma parte de aquello que vinimos a experimentar o aprender. El Mago es excelente en lo que hace, incluso puede ser el mejor en lo que hace, pero no es perfecto. Él sencillamente está ATENTO.

Muchos hablan de esta realidad comparándola con el entramado de un juego. Si así fuera, hay dos formas de participar en un juego: como jugador o como objeto jugado. Es entonces de vital importancia si queremos ser jugadores, reconocer el valor de nuestra Atención y darle uso. Es decir, despertar a nuestro Mago interior.

El 2017 se conforma de 365 oportunidades de poner en marcha nuestros mecanismos transformadores. Nos insta a observar la dinámica de la realidad y decidir dónde poner nuestra atención, porque a eso es a lo que le estaremos dando poder.

Si La Rueda representa los cambios evolutivos, esos que no entendemos desde dónde o por qué nos llegan, debemos saber que habrá que aprovecharlos porque no estarán allí para siempre. Ellos tampoco tendrán piedad con los distraídos, recordemos que todo se mueve. Una persona afortunada es simplemente aquella que supo estar atenta a las oportunidades que se presentaban para todos, quienes luego lo llamaron “visionario”. El Mago “visiona” a La Rueda. Su magia es su atención y la habilidad de actuar sobre lo que ve. Eso es algo que todos podemos hacer y el 2017 viene a ponernos ese tipo de pruebas.

Cuando nuestro mago interno despierta, aprendemos que las cosas no nos suceden sino que la realidad que vivimos requiere de nuestra colaboración para manifestarse. Lo que le da entidad a nuestra realidad no son los eventos externos sino desde dónde enfocamos nuestra mirada hacia esos eventos. Surfear las olas o dejarse arrastrar por ellas. Si hay un destino, éste es evolucionar y el Mago lo sabe.

Entonces el 2017 se presenta como un año de pruebas pero no para obstaculizarnos sino para que potenciemos aquello que trajimos al mundo. Se plantearán con más claridad las metas individuales que contribuirán a despertar y a despertarnos.

Que tengas un próspero y feliz 2017!

(*) Diccionario etimológico de referencia: http://etimologias.dechile.net


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