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Lo que hoy me dice: El Mundo



Los laureles de la victoria rodean al Andrógino, quien entre sonrisas susurra “Sostente con voluntad y en triunfo.”

Cuenta un antiguo mito griego que el ser humano alguna vez fue doble: mujer-mujer; hombre-hombre y andrógino (hombre-mujer). Y se dice que eran tan poderosas estas criaturas, que un día quisieron derrocar a los dioses.  Entonces, Zeus lanzó un poderoso rayo sobre ellos, no para destruirlos, sino para separarlos y así debilitarlos, para que nunca más aspiraran a tener el mismo poder. Y tuvo éxito, las partes quedaron separadas y siguen buscándose, manteniendo así los dioses su estatus de superioridad ante los hombres.

Esta es la leyenda que explicaría la historia de las almas gemelas. Alguna vez supimos que no éramos solo un cuerpo sino que teníamos un espíritu. Y no sólo éramos conscientes de tenerlo, sino que respondíamos a él y a nadie más. Esta comunicación plena de todas nuestras partes era lo que nos hacía poderosos, porque nos hacía libres. Nos liberamos al comprender que la Totalidad no depende de encontrar a alguien allí afuera parecido a nosotros, el alma gemela es nuestra propia divinidad.

El Mundo nos muestra la “foto” de lo que somos en esencia. ¿Qué tan lejos o cerca nos sentimos de esta imagen? ¿Qué tanto nos reconocemos en ella? La certeza de que somos una Unidad de materia y espíritu nos da la fuerza de los dioses, nos libera de ataduras y nos ofrece múltiples horizontes. Cuando meditamos con esta imagen, conectamos con esa certeza y dejamos de buscar afuera.  El Mundo nos recuerda que al ser conscientes de esto, las distancias que ‘separan’ nuestras partes se acortan irreversiblemente.

Reflexiones: Lo que hoy me dice..

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Palabra es poder

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope
Conocemos bien los refranes “Tenemos dos ojos y una boca para escuchar más y hablar menos”, “A buen entendedor pocas palabras bastan”, “Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Estas frases nos recuerdan el valor de la prudencia, de saber callar, empequeñeciendo de alguna manera el valor de la palabra. Pienso que es cuando se valora la palabra en toda su ley, cuando se aprecian mucho más los silencios.
La palabra tiene fuerza. Puede golpearse y herirse con ella, pero también traen sanación, como lo atestiguan los curadores “de palabra” que han existido siempre, o las sesiones de Registros Akáshicos, o una lectura de Tarot cuando es aplicada para esos fines. Éstos son espacios colmados de palabras. 
La palabra tiene fuerza espiritual, no llega sola jamás. Hay Espíritu en una palabra, aunque no todos puedan percibirlo, y cuando ese Espíri…

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