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El sacrificio del Colgado




Odín relata en su poema:
"Colgado", de Erina.

“Sé que estuve colgado de aquel árbol que el viento azota,
balanceándome durante nueve largas noches,
herido por el filo de mi propia espada,
derramando mi sangre por Odín,
yo mismo una ofrenda a mí mismo:
atado al árbol
cuyas raíces ningún hombre sabe
adónde se dirigen.
Nadie me dio de comer,
nadie me dio de beber.
Contemplé el más hondo de los abismos
hasta que vi las runas.
Con un grito de rabia las agarré,
y después caí desvanecido.
Nueve terribles canciones
del glorioso hijo de Bolthor aprendí
y un trago tomé del glorioso vino
servido por Odrerir.
Obtuve bienestar
y también sabiduría.
Salté de una palabra a otra palabra
y de un acto a otro acto...”

El Colgado nos recuerda la historia de Odín, el dios supremo de la mitología nórdica, que alcanzó la sabiduría y consiguió las Runas luego de entregar su ojo izquierdo y colgar nueve días de Yggdrasil, el Árbol del Universo, adquiriendo además el poder sobre la vida y la muerte. El relato nos explica así que la superación se alcanza a través del auto-sacrificio.

Observemos al héroe de la lámina que se ofrece para obtener su sabiduría única y personal. El Colgado es simplemente un observador que desde un aparente caos, contempla el caos sin implicarse en él. Pensemos que hay un propósito que lo impulsó a colgarse (o a dejarse colgar). Sin oponer resistencia, sin implicarse, sin hacer nada,  está haciendo; porque está permitiendo que una nueva información llegue. Pero para eso tuvo que colgarse, asumiendo una perspectiva incómoda pero finalmente lúcida. A partir de la no acción, todo su mundo se da vuelta y adquiere una nueva visión.

El Colgado nos propone meditar con esta lámina cuando necesitemos cambiar de verdad aquello que queremos cambiar. Cuando buscamos una respuesta diferente a lo corriente intuitivamente buceamos en nuestro interior para encontrarla, y este ejercicio puede ayudar a nuestra consciencia a abordar esta inquietud de forma original. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y Einstein sostenía sabiamente que “Es una locura hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Por eso, si hay alguien en el Tarot que puede catapultarnos hacia un nuevo enfoque, es el Colgado, porque nos ayudará a encontrar el punto de vista, la variante que no lográbamos ver. El Colgado no está suspendido porque sí, él nos conduce a la renuncia de la visión mundana de las cosas para alcanzar una visión superior. Hay sabiduría y madurez en esa entrega, una transformación interna por la que vale la pena esperar.

 

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