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El Ermitaño: Viajar sencillo



Viajar sencillo, viajar ligero. Si, es algo que haría un Ermitaño. Es quien se despoja de las  ataduras mundanas que llamamos necesidades. Pero no es fácil para el Ermitaño, no te confundas, abandonarlo todo. No todo es “abandonable” en esta humana percepción que aun tiene del mundo. Sin embargo él determina, por su hambre de conocerse, porqué cosas vale la pena tomarse el tiempo necesario y piensa, seguramente, que el mundo puede esperar. Sabe que el tiempo está a su favor y a la larga todo tiene una explicación y un por qué. Y él los necesita.
En este andar nocturno y solitario, que incluso puede percibirse egoísta desde el exterior, el Ermitaño crea un camino de luz para iluminar más allá de sí mismo. Es acaso el hacedor de las auroras boreales, el que enciende las estrellas y el que saluda con reverencia a la Madre Luna, antes de fundirse en la noche oscura del alma para encontrar su propia luz.

Reflexiones, lo que hoy me dice...

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