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Lo que hoy me dice: Caballero de Espadas



El consejo de esta carta, aunque la ilustración de esta lámina es bastante gráfica al respecto, no implica necesariamente ser agresivo sino firme a la máxima potencia. Como un militar. A veces necesitamos decir las cosas, “exorcizarnos”, limpiarnos y hacer justicia. Cuando ya no hay lugar para divagues aparece el Caballero de Espadas, al que interpreto hoy como un crudo sinceramiento para poder, paradójicamente, recuperar nuestra paz y orden interiores. “Pasó el tiempo de las contemplaciones y de las palabras dulces - nos diría-, se impone una defensa acérrima de nuestros códigos y ética”.

El Caballero de Espadas pelea por la justicia y va por sus verdades. Y en honor a ellas también nos hace reflexionar acerca del cómo, cuándo y porqué llegamos a una situación de confrontación como medio de resolución. Nos urge hacernos conscientes de esto, pero en el aquí y ahora, por nuestro bien, necesitamos expresarnos con claridad. Sacarlo a la luz.

Hoy, este guerrero espiritual  interno pelea por su propia paz mental aunque esto le signifique además reconocer aspectos que no le  gustan de sí mismo, para poder corregirse. No le falta valor para ello. El Caballero de Espadas hoy me dice: “Guste o no, esto es lo que me pasa, lo que siento y lo que pienso. No puedo seguir cediendo. Hasta aquí le permito avanzar a aquello que perturba mi paz. Como no callaré para siempre, entonces hablo ahora, y lo que digo es Basta.”

 Reflexiones: Lo que hoy me dice..


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Palabra es poder

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope
Conocemos bien los refranes “Tenemos dos ojos y una boca para escuchar más y hablar menos”, “A buen entendedor pocas palabras bastan”, “Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Estas frases nos recuerdan el valor de la prudencia, de saber callar, empequeñeciendo de alguna manera el valor de la palabra. Pienso que es cuando se valora la palabra en toda su ley, cuando se aprecian mucho más los silencios.
La palabra tiene fuerza. Puede golpearse y herirse con ella, pero también traen sanación, como lo atestiguan los curadores “de palabra” que han existido siempre, o las sesiones de Registros Akáshicos, o una lectura de Tarot cuando es aplicada para esos fines. Éstos son espacios colmados de palabras. 
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