miércoles, 22 de junio de 2016

"La vida se manifiesta en el atrevimiento"



Del vientre nace la vida. Desde aquí se proyecta energía, fuerza y voluntad. Cuando este centro se debilita el proceso de avance se ralentiza, nos aísla del entorno y de nuestros propósitos.  Si la confianza y el espíritu de aventura se bloquean, crece el miedo al rechazo, al abandono, al olvido. Es visceral. Ancestralmente, apartar a un hombre de su tribu era condenarlo a la muerte; pero en la carrera por superar esa suerte, el ser humano halló fortaleza y valor. Tan sólo necesitó creer en sí mismo, para verse capaz de introducirse en nuevos caminos y crear ciudades, mundos, universos…

De la semilla que anida en la oscuridad nacen los grandes robles. Por eso, en momentos en que nos sentimos separados suele haber una voz interior que insiste y no nos deja bajar los brazos. Nos diría, quizá, que es probable que esté por producirse un gran alumbramiento.


Hoy, esta combinación me habla de partos y de nacimientos, fundamentalmente de auto-descubrimiento. No hay lugar para el miedo a la noche, cuando persiste una luz interior guiándonos; es decir, cuando hacemos consciente la capacidad de tomar decisiones que nos ayudan a salir de espacios indeseados y de crear nuestro propio camino, andándolo. Hay circunstancias que actúan como motores, en definitiva, que nos impulsan a un movimiento. Nos recuerdan que la vida se manifiesta en el atrevimiento más que en la segura quietud de la resignación.

Reflexiones: Lo que hoy me dice...