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Reflexiones: Lo que hoy me dice La Rueda

La Rueda de la Fortuna, Tarot Dalí
Me alejo de la idea de control. ¿Qué es el control? ¿Qué es lo que está bajo mi potestad, más que aquello que busco en mi interior? Sólo la voluntad de dar, el cómo, cuándo y a quién; y asimismo lo que decido recibir, sólo eso puedo controlar. Y es un tipo de control que aún sujeto a las pasiones terrenales, sigue siendo limitado. “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes” dijo el escritor y cineasta Guillermo Arriaga Jordán, ¿es lo mismo que dice La Rueda? La fuerza del destino es mistérica, incierta. Nos invita a cerrar los ojos y dejarnos llevar. Aun con el timón en una mano y la brújula en la otra, somos juguete de las olas del mar. Estamos a merced de los Elementos mucho más de lo que creemos. El control es ilusión, solo cuenta el deseo de prevalecer, de sobrevivir. 

Meditar con La Rueda implica trabajar con el cambio de circunstancias. El trabajo sería, mas bien, aceptar que a veces hay que adaptarse a lo que acontece. Nada es estático, nada permanece en su sitio. ¿Qué son la brújula y el timón  del pequeño barco que navegamos frente a las tempestades? ¿Decisiones? Sí, ¡siempre! Buscar aguas mas calmas o enfrentar la tormenta. Luchar o rendirse, esas son las decisiones que podemos tomar. Pero no podemos controlar la tempestad. La Rueda nos da un indicio del espacio que ocupamos en el esquema del universo, pero también nos da una buena noticia: los cambios, si los acompañamos con inteligencia y con actitud humilde, actuarán a nuestro favor.


La Rueda susurra: “Todos los caminos conducen al cumplimiento del destino. Si la Fuente Creadora es Destino, entonces la Rueda fluye eterna en esa dirección. El círculo no tiene principio ni fin, pero en su danza contiene propósito y misión.”

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