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Reflexionando con los arcanos

Ejercicio con el Tarot de Marsella

La Templanza, La Justicia, El Carro, El Papa, El Juicio


En el espacio de mi mente vuela una idea, ¿Adónde me  conduce? La Templanza acude como respuesta: A la comprensión de Unidad. La Unidad no es Uno sino Todos, me dice. De a poco voy entendiendo que esa unidad es lo que me equilibra, es el contrapeso que necesita mi balanza para volver a mi centro, pues qué son las ideas si no pueden compartirse. Hay un tiempo para retraerse y otro para integrarse. Un tiempo para tomar y otro para dar, lo sé. Estas cartas representan dos virtudes, Templanza y Justicia, que no solo hablan de elevarse y equilibrarse, sino que también buscan la Verdad. La propia, claro. No mentirse. Asimismo  me hablan de integración de objetivos: actuar de acuerdo al saber y sentir, teniendo en claro que La Justicia también me insta a no desviarme del rumbo.

¿Hacia dónde ir? La respuesta llega a través de El Carro, y éste responde que el camino en realidad no existe, nosotros lo hacemos al andarlo, tales son las palabras del poeta. Pero mediante la acción y el trabajo dirigido con voluntad, aprendo que el objetivo es crucial para no perder el norte: un nuevo negocio, una nueva relación, un nuevo curso… Podría preguntar hacia dónde va mi Carro, pero soy yo quien lleva las riendas, me hago cargo. La pregunta correcta sería ¿Hacia dónde lo conduzco?
Nuevamente aparece una carta integradora: El Papa abre los puentes, o bien mantiene limpios y abiertos los que ya estaban. El camino de El Carro, el que abre los surcos de la consciencia, avanza entonces hacia la Entrega, tal como entiendo el esfuerzo que me corresponde hacer para el logro de mis objetivos. Entonces me sugieren “Me entrego con energía, me focalizo, invierto todo lo que soy y todo lo que tengo en el proyecto que ahora inicio. Me comprometo.”
El Papa me aconseja también abrir los brazos para recibir lo que la vida me traiga. Expresarme con mi propia voz, si,  pero con la humildad de escuchar el consejo de los sabios y aceptar la ayuda cuando es necesaria. Él me sigue repitiendo “Mantén abiertos los puentes. Confía”. El Juicio también se hace presente y este sonido es más fuerte todavía, no por nada se anuncia con una trompeta que delata la urgencia del mensaje: “Quien se escucha y comprende simplemente conecta con lo divino dentro de sí mismo. Permite que tu vocación aflore y despierte. Lo que buscas afuera siempre estuvo en ti, tan cerca.”

Por último, observo la tirada en su conjunto, imagino que si estuvieran en una rueda, El Juicio estaría junto a La Templanza y pienso en las heridas del pasado, todo aquello que me retenía y me impedía avanzar de pronto ya no se me figuran como obstáculos sino como experiencias que atesoro en la memoria con agradecimiento. Integrar, si… de eso se trata siempre. 

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