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La Templanza


Ejercicio con La Templanza

Si en el trato con los otros no damos con amor y respeto nuestro tiempo y nuestras palabras, la comunicación termina siendo ruido sin sustancia, apenas banalidad, vacío infinito, cáscara. ¿Qué necesidad puede tener un ser humano de conectarse sin tener nada que decir o dar? ¿Por qué habría de aturdirse con ruido, cuando la música del alma es tan hermosa? La Templanza podría responder “No sueltes los vínculos con aquellos con quien puedas compartir una bella sinfonía, pero acepta que ellos vienen y van, así como nosotros vamos y venimos. Y aún en esa marea inquieta, que no es más que el camino hacia el próximo encuentro, date permiso para disfrutar del silencio.”

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Palabra es poder

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope
Conocemos bien los refranes “Tenemos dos ojos y una boca para escuchar más y hablar menos”, “A buen entendedor pocas palabras bastan”, “Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Estas frases nos recuerdan el valor de la prudencia, de saber callar, empequeñeciendo de alguna manera el valor de la palabra. Pienso que es cuando se valora la palabra en toda su ley, cuando se aprecian mucho más los silencios.
La palabra tiene fuerza. Puede golpearse y herirse con ella, pero también traen sanación, como lo atestiguan los curadores “de palabra” que han existido siempre, o las sesiones de Registros Akáshicos, o una lectura de Tarot cuando es aplicada para esos fines. Éstos son espacios colmados de palabras. 
La palabra tiene fuerza espiritual, no llega sola jamás. Hay Espíritu en una palabra, aunque no todos puedan percibirlo, y cuando ese Espíri…

Tirada simple con Tarot de Marsella y oráculo de cristales