sábado, 18 de octubre de 2014

"El que espera, desespera"


"El que espera, desespera". Anónimo
Foto: El Colgado y Cinco de Copas, Tarot Rider Waite.



Quién no se vio alguna vez en esta situación: de golpe los planes se han detenido y quedamos en un momento que tenemos que replantearnos como seguir. Nos vemos forzados a hacer una pausa en el camino. 
¿Qué es lo que nos preocupa cuando estamos “colgados”? En una sociedad en la que nos enseñan que hay que ser productivos, exitosos y estar siempre en la “cresta de la ola” la inacción se vive como un sacrificio. No nos permitimos las pausas aún cuando las necesitamos. ¿Tememos perder espacios, oportunidades, afectos? Sentirnos imposibilitados para avanzar y que esto lo asociemos a la pérdida nos puede hundir en frustración y dolor, tal como lo refleja el Cinco de Copas. El asunto que conviene atender entonces no es el hecho de estar colgado/detenido - si bien es positivo entender qué nos mantiene en ese estado -, sino cómo vivimos esa circunstancia.

El Cinco de Copas es un arcano de cortes pero también nos da una esperanza: puede perderse algo pero no todo, dice. Analicemos entonces si lo que perdimos y tanto nos duele no había ya cumplido su ciclo en nuestra vida. Así, podemos entender el cinco de copas como un proceso de limpieza interior llevándose a cabo, que apunta precisamente a soltar lo que ya no es necesario en nuestro camino. Y si no detenemos la marcha para pensar sobre estas cosas, esa decisión no es posible. El estancamiento del Colgado es transitorio; sólo es peligroso cuando nos instalamos en la frustración sin ver más allá. 

Sin duda una mirada nueva es necesaria para tomar perspectiva de las cosas y poder seguir avanzando. Nuestro temperamento y nuestra voluntad son fundamentales para saber respetar los tiempos que nos impone el Colgado con el ánimo que acompañe ese proceso de la mejor forma posible. 

sábado, 11 de octubre de 2014

La Templanza


Ejercicio con La Templanza

Si en el trato con los otros no damos con amor y respeto nuestro tiempo y nuestras palabras, la comunicación termina siendo ruido sin sustancia, apenas banalidad, vacío infinito, cáscara. ¿Qué necesidad puede tener un ser humano de conectarse sin tener nada que decir o dar? ¿Por qué habría de aturdirse con ruido, cuando la música del alma es tan hermosa? La Templanza podría responder “No sueltes los vínculos con aquellos con quien puedas compartir una bella sinfonía, pero acepta que ellos vienen y van, así como nosotros vamos y venimos. Y aún en esa marea inquieta, que no es más que el camino hacia el próximo encuentro, date permiso para disfrutar del silencio.”

viernes, 10 de octubre de 2014

Reflexionando con los arcanos

Ejercicio con el Tarot de Marsella

La Templanza, La Justicia, El Carro, El Papa, El Juicio


En el espacio de mi mente vuela una idea, ¿Adónde me  conduce? La Templanza acude como respuesta: A la comprensión de Unidad. La Unidad no es Uno sino Todos, me dice. De a poco voy entendiendo que esa unidad es lo que me equilibra, es el contrapeso que necesita mi balanza para volver a mi centro, pues qué son las ideas si no pueden compartirse. Hay un tiempo para retraerse y otro para integrarse. Un tiempo para tomar y otro para dar, lo sé. Estas cartas representan dos virtudes, Templanza y Justicia, que no solo hablan de elevarse y equilibrarse, sino que también buscan la Verdad. La propia, claro. No mentirse. Asimismo  me hablan de integración de objetivos: actuar de acuerdo al saber y sentir, teniendo en claro que La Justicia también me insta a no desviarme del rumbo.

¿Hacia dónde ir? La respuesta llega a través de El Carro, y éste responde que el camino en realidad no existe, nosotros lo hacemos al andarlo, tales son las palabras del poeta. Pero mediante la acción y el trabajo dirigido con voluntad, aprendo que el objetivo es crucial para no perder el norte: un nuevo negocio, una nueva relación, un nuevo curso… Podría preguntar hacia dónde va mi Carro, pero soy yo quien lleva las riendas, me hago cargo. La pregunta correcta sería ¿Hacia dónde lo conduzco?
Nuevamente aparece una carta integradora: El Papa abre los puentes, o bien mantiene limpios y abiertos los que ya estaban. El camino de El Carro, el que abre los surcos de la consciencia, avanza entonces hacia la Entrega, tal como entiendo el esfuerzo que me corresponde hacer para el logro de mis objetivos. Entonces me sugieren “Me entrego con energía, me focalizo, invierto todo lo que soy y todo lo que tengo en el proyecto que ahora inicio. Me comprometo.”
El Papa me aconseja también abrir los brazos para recibir lo que la vida me traiga. Expresarme con mi propia voz, si,  pero con la humildad de escuchar el consejo de los sabios y aceptar la ayuda cuando es necesaria. Él me sigue repitiendo “Mantén abiertos los puentes. Confía”. El Juicio también se hace presente y este sonido es más fuerte todavía, no por nada se anuncia con una trompeta que delata la urgencia del mensaje: “Quien se escucha y comprende simplemente conecta con lo divino dentro de sí mismo. Permite que tu vocación aflore y despierte. Lo que buscas afuera siempre estuvo en ti, tan cerca.”

Por último, observo la tirada en su conjunto, imagino que si estuvieran en una rueda, El Juicio estaría junto a La Templanza y pienso en las heridas del pasado, todo aquello que me retenía y me impedía avanzar de pronto ya no se me figuran como obstáculos sino como experiencias que atesoro en la memoria con agradecimiento. Integrar, si… de eso se trata siempre.