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El Tarot y su imagen social

¿De dónde viene la famosa sentencia  “Yo no creo en ninguna de esas cosas” cuando sale el tema del Tarot en una conversación? ¿Es cuestión de creer o no creer? ¿Es una religión el Tarot?

Desde luego que el Tarot no es una religión, es una herramienta, y como tal puede servir o no a la persona que la pone en práctica. No todos tienen por qué bailar al son de la misma música y no todos tienen por qué sentirse cómodos con él, pero el Tarot funciona más allá que la persona deposite su fe o sea totalmente indiferente a él. El Tarot siempre tendrá algo que decirle.

Es, como decía, una herramienta, y como tal puede ser bien o mal usada. Hay muchísimos lectores de Tarot con buena escuela y hay oportunistas que “venden” una imagen tan negativa del Tarot, sobre todo en los medios de alcance masivo, que se hace muy difícil revertir. Y creo que ahí es donde empezamos a hacer foco en el verdadero problema que tenemos con los escépticos. No se trata de lo que creen o no creen, muchos jamás consultaron los arcanos; es el prejuicio demasiado grande y ruidoso lo que les impide acercarse por miedo a ser tomados por tontos o a ser estafados.

Chocarse con personas cerradas a cualquier cosa que salga de su medio conocido se da en todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, algunos no “creen” en la homeopatía. Me consta que hay personas que desconfían de cualquier cosa natural, por extraño que parezca. Para ellos no hay nada como una buena droga comprada en la farmacia. Puede que nunca hayan probado alguno de los métodos naturales para tratar algún malestar porque simplemente no creen posible que el método en sí funcione o “les” funcione.  Aún así las terapias naturales no han perdido respetabilidad y continúan afianzándose en la sociedad pese a las críticas que tienen desde algunos ámbitos.

La diferencia con el Tarot se da en cómo se lo presenta en forma mediática, lo que hace muy cuesta arriba el camino de desmitificación que tenemos por delante. Y esto no es una cuestión local sino un fenómeno que se da a nivel mundial.

En un congreso de Tarot que se realizó en Barcelona en el 2012, se planteó como uno de los principales desafíos del tarotista moderno el poder limpiar la imagen de esta actividad tan vapuleada ¿Pero cómo hacerlo, si desde el mismo ámbito del Tarot salen personas en televisión o en radio mostrando un vergonzoso circo? La resonancia de esto es tan grande que afecta la labor de todos, si no fuera así no estaríamos planteando el tema como un problema a resolver.

El poder de los medios ha sido y sigue siendo tremendamente destructivo cuando cae en manos de charlatanes. No obstante, se está trabajando en distintos puntos del globo para darle un marco de mayor respetabilidad a la tarea del lector de cartas de Tarot. El congreso que se llevó a cabo en España con una nutrida participación de tarotistas de todo el país fue un buen ejemplo de ello. En Estados Unidos se ha impulsado y se mantiene desde hace una década el “Día del Tarot” con el objetivo claro de instalar en la sociedad una imagen menos amenazante y más real. Otro tanto se hace en Buenos Aires con el “Día del Taromante”. La idea de estas jornadas es, básicamente, hacer foco sobre lo que verdaderamente es el Tarot y darlo a conocer a la comunidad de forma clara y comprensible.

Estoy de acuerdo en que de la misma forma que se generó el problema debe darse el cambio: desde adentro. Los tarotistas deberemos hacer un esfuerzo por colaborar en la difusión de estas actividades; es necesario contrarrestar la imagen negativa mostrando que no todo es como lo muestran en televisión; formándose con profesores serios; adhiriendo a un código ético de trabajo; conociendo nuestros derechos y responsabilidades, y por supuesto saber qué normas jurídicas nos amparan.


La imagen que el Tarot tenga ante la sociedad también depende de nosotros, es algo de lo que no podemos ni deberíamos desentendernos. Buscar que la comunidad entienda que no se trata de “creer” en el Tarot sino de saberlo aprovechar como herramienta de crecimiento. Cualquiera puede decir que le sirvió o que no le sirvió, pero siempre opinando desde la experiencia personal y no desde el prejuicio.

Karina Ortiz - Leyenda Mítica

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