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El arcano escondido (III)

Foto: Miyoko Ihara

Durante días estuve tratando de descubrir qué era lo que me atrapaba de esta foto. Dos rostros femeninos, uno joven y otro anciano, nos muestran la antesala de dos universos enlazados por un hilo invisible. ¿Cuál es el arcano escondido?

La escena está formada por una abuela y su nieta. Curiosamente no se ven gestos cariñosos entre ellas, no se hablan, no se miran ni sonríen, y aún así parecen estar tan en paz la una junto a la otra. Observemos más de cerca. La niña peina los cabellos de su abuela y esta es la
única acción que presenciamos, pero es una acción mecánica.

Mientras tanto, su abuela se pierde en sus recuerdos, o se encuentra a sí misma nuevamente a través de ellos. Una tristeza contenida se vislumbra en los viejos y cansados ojos, la emoción está pero no se manifiesta en el exterior “¿Qué sentido tiene llorar frente a la niña?” pensaría la abuela.

La Sacerdotisa se hace presente e inunda de silencio la pequeña sala, y ambas llegan a un estado meditativo. Para demostrar amor no necesitan estar abrazadas en este momento, el vínculo existe y es invisible; por un lado el amor, la herencia y la sabiduría que delegará una en la otra a través de los cuentos que intentarán transmitir experiencias. La niña peina los blancos cabellos de su abuela y de esta forma retribuye, ama, honra.

La dama sabia y silenciosa que porta el conocimiento y guarda la entrada del templo, no tiene edad ni apariencia fija, y se manifiesta en los momentos de más profunda introspección.

¿Cuál es el arcano que ves escondido?

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Palabra es poder

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope
Conocemos bien los refranes “Tenemos dos ojos y una boca para escuchar más y hablar menos”, “A buen entendedor pocas palabras bastan”, “Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Estas frases nos recuerdan el valor de la prudencia, de saber callar, empequeñeciendo de alguna manera el valor de la palabra. Pienso que es cuando se valora la palabra en toda su ley, cuando se aprecian mucho más los silencios.
La palabra tiene fuerza. Puede golpearse y herirse con ella, pero también traen sanación, como lo atestiguan los curadores “de palabra” que han existido siempre, o las sesiones de Registros Akáshicos, o una lectura de Tarot cuando es aplicada para esos fines. Éstos son espacios colmados de palabras. 
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