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Cartas al Hierofante (II)


Pasó algún tiempo sin que el maestro tuviera noticias de su discípulo, y temió que su carta se hubiera perdido. Dicen que las malas noticias son siempre las primeras que llegan, pero los largos años y la experiencia le habían enseñado al anciano que no siempre se cumple esta norma. No era por ser pájaro de mal agüero, era más bien un presentimiento.
No quiso demorar más el contacto, debía saber cuál había sido la suerte del muchacho. Con la pluma y el tintero estaba presto para escribirle cuando llegó la carta que tanto esperaba.

Querido Maestro

Hubo asuntos urgentes que me obligaron a retraerme de mis obligaciones y me disculpo por no responderte enseguida. Me llevó algo de tiempo, sí, procesar tus palabras y tratar de ponerlas en práctica de la mejor manera, pero confieso que no soy diestro en ese campo. Falta de sensatez han dicho mis amigos que es mi cualidad más significativa. Incluso han dicho que es mi cualidad preferida, como si pudiera yo elegir esa triste circunstancia de mi ser para vanagloriarme. Cuán cierto era lo que me decías en tu carta, en tanto que debí pedir ayuda para salir de mi atolladero. Sin embargo, dada mi naturaleza, no tengo práctica en eso de reconocer que necesito asistencia y no sé si lo hice bien, ya que sucumbí a la opción más fácil de todas y puede que esté ahora más lejos que al principio de resolver mi difícil situación. Yo mismo estrellé mi barco contra las rocas.

Maestro, no me atrevo a pedirte más consejos. Tú, que eres casi un padre para mí, debes sentirte decepcionado y habrás de despreciarme por fallar de nuevo, sólo espero que no tanto como merezco.



Mi querido discípulo

10 de Espadas, Tarot Rider Waite
Tan dedicado estas a sentir pena por ti mismo, que no creo posible tentarte de probar otras instancias ¿Cuándo fue que te convertiste en el alma doliente que no reconozco en tus cartas?
Dada tu naturaleza, como dices, no has sabido aprovechar la ayuda que te han ofrecido y el resultado no podía ser otro. Pero aunque estés en lo más profundo del pozo, mi querido amigo, siempre habrá una luz aunque sea mínima que te guíará a una salida. Considero que las palabras duras son las mejores amigas que un hombre puede tener. Quien no recibe palabras duras cuando necesita oírlas está muy solo en el mundo y es muy poco querido. Lo cual no es tu caso, por fortuna para ti. ¿Estás peor que antes? Puede ser. Y eso me lleva de nuevo al pozo que te mencioné al principio ¿No hemos aprendido que cuando se llega al fondo sólo queda escalar?

Te sientes acabado y sin fuerzas para seguir, y ante este hecho es urgente que sepas que tienes la obligación de avanzar, de dejar el dolor atrás. No hay más que decir, pues sospecho que lo peor ya pasó ¡Pero no te fíes de mi optimismo! Debes trabajar. Sacude esa auto complacencia  deja al joven-víctima de lado y vuelve en ti. Si ya has llorado lo suficiente, sécate las lágrimas, querido discípulo, que aún tenemos mucho por que discutir. Dime, ¿cumplirás este deseo mío de verte pronto repuesto y metiéndote en nuevos problemas?  


Te daré una tarea sencilla para que ejecutes cuanto antes. Estés donde estés levanta la vista y mira hacia adelante ¿Puedes ver el bello amanecer que observo desde mi terraza?


Licencia Creative Commons
Cartas al Hierofante por Karina Ortiz se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 InternacionalBasada en una obra en http://www.tarotdeleyenda.com.ar.

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