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La lámpara de Guno


"Hace cientos de años, había un hombre en una ciudad de Oriente. Un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: ¿Que haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano?. Si tú no ves...

A ello, el ciego le responde: "Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí. No sólo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella. ¿No sabes que alumbrando a otros, también me beneficio yo, pues evito que me lastimen otros que no podrían verme en la oscuridad?".



Si bien este cuento breve está publicado en infinidad de sitios web, nadie ha puesto la fuente. Cumplo en aclarar que el texto no es mío y si algún lector sabe quién lo escribió me encantaría que me escriba, así lo citamos ¡Gracias!

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