martes, 13 de noviembre de 2012

Halloween

Al verlas, el niño les gritó con miedo "¡Brujas!" y salió corriendo. Una de las niñas, caracterizada y pintada para presentar su trabajo práctico sobre "cuentos de terror", salió tras él. El niño corría por todo el patio de la escuela mientras ella lo llamaba, pensando que quería agredirlo. Cuando el jovencito se cansó de correr, se dejó alcanzar. "Yo te quería decir - increpó la niña - que es ofensivo para mí, por mi religión, que me llames 'bruja' de esa manera, como si fuese algo malo". "¡Ah, yo no sabía! - dijo el chico, mas tranquilo - perdóname entonces, me hubieras avisado!" - "¡Yo te quería avisar – explicó ella -, pero no parabas de correr!"

Con este breve relato, que no es ficción sino una anécdota, quiero referirme a una de las celebraciones paganas más difundidas y al mismo tiempo más vapuleadas en la actualidad desde sectores religiosos y no tanto, que es Samhain, comercialmente conocido como Halloween.
Puede parecer curioso para algunos, pero es cierto que diferentes tradiciones del paganismo han sobrevivido en todo el mundo a siglos de evangelización forzada, y no son pocos los que aún profesan su devoción a los dioses antiguos y celebran los ciclos naturales con la misma reverencia que lo hacían antaño en territorio europeo. Y las celebraciones están más vivas que nunca no sólo en su lugar de origen, sino que se ha extendido hacia todos los rincones del mundo.
Que una de las celebraciones de origen celta más sagradas se haya convertido en juegos de “dulce o treta”, de venta de calabazas y bailes de disfraces se lo debemos en parte al implacable aparato comercial que no perdona a nada ni a nadie y que por eso mismo contribuyó animosamente a la confusión que tiene gran parte de la opinión pública sobre esta celebración, situación comparable tal vez al Papá Noel de las navidades, que con sus regalos y fuegos de artificio hacen olvidar a los niños católicos que en esa fecha celebran el nacimiento de su Salvador.
La Rueda del Año
La Rueda del Año. Teniendo en cuenta que los celtas respetaban los ciclos estacionales y su religión estaba fuertemente ligada a la naturaleza, es que Samhain (que significa fin del verano) representaba la muerte del Dios y, con su partida, la llegada del frío y los días más cortos. Por eso es que se celebra entre el 31 de octubre y el 1º de noviembre en el Hemisferio Norte y entre el 30 de abril y el 1º de mayo en el Hemisferio Sur. Era el momento de las últimas cosechas. Durante esta celebración los celtas honraban a sus ancestros y marcaban en su rueda anual el final del año, significando la muerte de un ciclo y el nacimiento de otro. Es decir, celebraban el Año Nuevo y al mismo tiempo hacían balance del alimento que poseían para afrontar el crudo invierno.
Halloween es conocido también como “Noche de Brujas” y no puede ser casual si recordamos que en esta celebración la Diosa se encuentra en su aspecto de Anciana, de Sabia, de Bruja. En Samhain cada celebrante vive esta fecha como un momento de introspección para recordar a quienes partieron, y como una oportunidad de verse a sí mismos, de despojarse de aquellas cosas nocivas para su evolución, de meditar y de pedir por mayor claridad mental, todas aquellas cosas que lo acercan un poco más a la sabiduría de la Diosa Anciana.
Cuestión de Hemisferios. Entonces Halloween termina siendo una tergiversación inducida adrede por los comerciantes para vender mas dulces, disfraces, calabazas, etc., complicada todavía más en el Hemisferio Sur por celebrarla comercialmente.. ¡fuera de época! Pero también cabe subrayar que Samhain ha sido víctima de otra tergiversación, una más perversa, que tiene que ver con lo religioso y con lo cultural.
La tradicional calabaza de Halloween
Nada de matar animales en rituales satánicos (Satán no forma parte de las creencias paganas), nada de comer niños, nada de echar maldiciones, nada de eso ocurre ni ocurrió más que en la afiebrada mente de los autores del Malleus Maleficarum, aberrante obra que en la Edad Media usó la Inquisición como argumento para justificar la persecución al paganismo. Hasta el día de hoy se repiten esas sentencias con el mismo propósito, desterrar todo vestigio pagano, provocando miedo y sospecha en los adultos y en niños tan inocentes como el del relato. Pero tan fuertemente arraigado estuvo desde siempre Samhain que, al no poderlo desaparecer, se lo incorporó al calendario católico como El Día de todos los Santos (all hallow’s Eve, Halloween) para intentar con ello disminuir su fuerza o borrarla del recuerdo colectivo.
Así es como llegamos al relato de hoy. Este niño, cargado de prejuicios, adoctrinado en el miedo, se topó en su colegio con una niña pagana orgullosa de llamarse “bruja”. Sólo le bastó una simple explicación para entender el sentido de esa palabra y automáticamente dejó de temer. La niña no tiene dimensión de lo que hizo por su compañero, pues para ella fue natural, pero sin darse cuenta lo hizo un poco más libre, sólo un poco, pero algo es algo.

Por qué escribí este artículo. En los días previos a Halloween y hasta hoy me he topado en las redes sociales con toda clase de advertencias acerca de esta fiesta, mensajes que no firmaba nadie pero pedían por favor que evitáramos el contacto de “nuestros” niños con “esas prácticas satánicas”. Otros mensajes indignados argumentaban que muchos preferían celebrar una tradición “foránea” y no nuestro “Día de la Tradición” (En Argentina). Hay mucha gente mas calificada que yo para hablar sobre estos temas, pero creo que todos los paganos podemos aportar algo para mitigar el daño que causa la ignorancia en nuestra sociedad. No se si nuestra generación verá esos cambios, pero espero que los niños del relato sí. 

lunes, 15 de octubre de 2012

Cruz Celta para una consulta sobre el amor

La sala estaba muy bien iluminada por una ventana que daba al Parque Rivadavia. Era un radiante día domingo, por lo que la dueña de casa podía permitirse dejarla abierta de par en par. La suave ondulación de la cortina permitía adivinar que la brisa cálida llegaba al cuarto piso con amigable ímpetu. 

La consultante venía por primera vez, por lo cual la anfitriona quería causar una buena impresión.  Se trataba de una amiga íntima de una consultante de muchos años y, aunque no solía recibir a nadie los domingos, decidió hacer una excepción.

Tal como sospechaba y pudo confirmar después, el caso no era de vida o muerte y no requería de atención urgente, pero no quiso quedar mal con una consultante que la recomendaba permanentemente. Mientras reflexionaba sobre estas cosas, se daba a la tarea de embellecer el espacio de la consulta, haciéndolo con verdadera reverencia y respeto por su tarea. Su mente ya estaba puesta en modo “Tarotista”. Dispuso en un rincón de la sala un jarrón con coloridas flores frescas, puso música suave y encendió un sahumerio de coco que pronto llenó la habitación de una riquísima fragancia. Eligió cuidadosamente el mazo que iba a utilizar y desplegó sobre la mesa el mantel habitual. Decidió colocar allí un pequeño cuarzo blanco que trajo de unas vacaciones en San Juan, junto a su amada bola de cristal.
Apenas había terminado con esta tarea cuando sonó el timbre. Era Daniela.
Tras las presentaciones, ambas sentadas a la mesa decidieron comenzar con la sesión. La consulta tenía que ver con temas amorosos “¿Podré rehacer mi vida amorosa?” Preguntó Daniela con algo de rubor en el rostro. Algo había adelantado: había cumplido 37 años el mes pasado y aún no tenía una pareja formal. La relación más seria que tuvo en su vida había terminado hacía 10 años y, aunque aseguró que aquello ya había quedado atrás y estaba lista para otra relación, reconocía que no le iba bien en el amor.
La tarotista entendió que Daniela necesitaba un consejo más que una respuesta. Pensó que una Cruz Celta podría brindarle ambas cosas, y entonces desplegó las cartas para que su consultante eligiera los diez arcanos que hablarían esa tarde:

1) El Emperador; 2) El Mago; 3) La Estrella; 4) El Ermitaño; 5) Los Amantes; 6) El Diablo invertido; 7) El Sol invertido; 8) El Mundo invertido; 9) La Rueda; 10) El Carro.
Lo que reveló la tirada fue a una persona inteligente y muy fuerte, podría decirse que hasta dominante. Posiblemente su independencia y capacidad de valerse por sí misma fuera una “amenaza” para los hombres de su entorno social, o tal vez  ella misma es la que se impone parámetros muy altos para elegir pareja.
Lo cierto es que está en la búsqueda de alguien que la inspire, de encontrar ese amor puro y sincero. Pero su búsqueda se ha prolongado más de la cuenta y la soledad que en un principio buscó, hoy le pesa y la vive con angustia.
Los Amantes exponen que su gran amor del pasado está todavía en su pensamiento y éste se ha convertido en su “ideal” de pareja. Sin embargo, ese vínculo ya no existe ni volverá a formarse. En ese sentido El Diablo invertido no deja lugar a dudas, y así lo entendió Daniela al mostrar una mueca de decepción.
Daniela es relativamente exitosa en su vida, tiene todo para ser feliz pero se siente incompleta. Necesita encontrar pareja, su complemento. Y posiblemente su propio entorno no ayude demasiado al hacerla pensar así, que no está completa. Las cartas 7 y 8 revelan falta de armonía en su vida, sus vínculos no son del todo sanos ¿Cuánto está afectando su familia a esta mujer segura e independiente al hacerla pensar que todos sus logros y méritos no son suficientes?
Su mayor esperanza es que su situación sentimental mejore y sin duda lo hará. Se sobrepondrá de este ciclo de tristeza y saldrá adelante, no sin esfuerzo de su parte. Daniela asiente.
Entonces aquí, la tarotista le da por fin la respuesta a su pregunta y arranca la primera sonrisa de su consultante: Podrá rehacer su vida sentimental. El consejo sería soltar el pasado y mirar hacia adelante. Dejar fluir el momento y centrarse en su propio valor. ¡Su propio valor! El que ella sabe que posee.

 Daniela se despidió con un gran abrazo. Se fue a su casa meditando sobre todo lo que acababa de escuchar. No eran palabras nuevas, íntimamente lo sabía, pero éstas cobraron un sentido más claro y el objetivo quedaba de manifiesto. Entendía qué cosas debía modificar en ella misma y de su entorno para poder sentirse plenamente completa, llegase o no su próxima pareja. Se sintió agradecida, fortalecida. Empezaba un nuevo día para ella.

La tarotista suspiró hondo cuando cerró la puerta de su casa. Sonrió porque sintió que había cumplido su misión, había ayudado a alguien. Y se sintió agradecida, fortalecida. Y empezaba otro día para ella.

Cuento desarrollado a partir de un ejercicio de tarot con Arcanos Mayores.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La chispa que impulsa


El Loco emprende el viaje. Cierra los ojos y sonríe, viéndose a sí mismo como un niño recién nacido, como una hoja en blanco a la espera de las primeras palabras escritas. Da el primer paso movido por un impulso audaz, “fuego interior” lo llama él, que lo invita a transitar los caminos del mundo.

Se despoja de todo, pues nada necesita más que la confianza en sí mismo y la certeza de que ese fuego que lo impulsa a aventurarse lo llevará hacia cosas nuevas, hacia cosas buenas para él.
Una cosa es cierta y es que el camino que elige recorrer no es recto ni cómodo, más ¿Quién pudo lograr alguna vez alcanzar sus sueños atravesando un sendero sin riesgos?
El Loco cree poder vencer todos los obstáculos, aunque tal vez ni siquiera sea plenamente consciente de ellos. Para él nada más importa que la visión de su sueño y su necesidad de cumplirlo.
Mira hacia arriba y ve el sol brillando en el cielo. La brisa acaricia su rostro y la emoción crece en su corazón “¡Hoy es el mejor día de todos!” grita y avanza.
Al otro lado del espejo, un ser parecido lo observa con recelo y algo de burla. Nada queda en él de esa sed de aventura que lo vio nacer. Quisiera advertirle al confiado Loco que nada es como parece, que el mundo es hostil, que no merece el intento, pero no puede. Todavía siente que algo de ese fuego lo quema. Sin embargo, el fuego que no se alimenta muere y el que se alimenta en exceso terminará por consumirlo. Lo sabe, pero el temor en su corazón ha hecho bien su trabajo. Se ha dejado consumir por él y ahora sólo quedan cenizas en donde alguna vez hubo una pequeña pero luminosa chispa. Entonces, desde la silenciosa sombra, deja al Loco seguir su camino pues, al fin y al cabo, el sol está brillando en el cielo…
… y la brisa es tan suave...

Inspirado en el Arcano 0 "El Loco".

miércoles, 12 de septiembre de 2012

No culpes a nadie

Ejercicio de asociación de Arcanos Mayores del Tarot Rider Waite con el texto de Pablo Neruda “No culpes a nadie”.
"Nunca te quejes de nadie, ni de nada
porque fundamentalmente
tu has hecho lo que querías en tu vida."

"Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y
el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del
verdadero hombre surge de las cenizas de su error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor y acéptala. De una manera
u otra es el resultado de tus actos y
prueba que tú siempre has de ganar."

"No te amargues de tu propio fracaso
ni se lo cargues a otro, acéptate ahora
o seguirás justificándote como un niño."
"Recuerda que cualquier momento es bueno
para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar."

"No te olvides que la causa del presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente."

"Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien
no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar
de todo, piensa en tus problemas,
sin eliminarlos, morirás."

"Aprende a nacer desde el dolor y
a ser más grande que el más grande de los obstáculos,..."

...mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte
y dejarás de ser un títere de las circunstancias
porque tú mismo eres tu destino."

"Levántate y mira el sol por las mañanas y respira
la luz del amanecer. Tu eres parte de la fuerza de
tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte,
porque la suerte es el pretexto de los fracasados."


lunes, 13 de agosto de 2012

La casita del Pasaje Los Arbustos al 200

Entró a la salita luego que una voz desde el interior lo llamara por su nombre. La anciana lo esperaba sentada junto a una mesa redonda con todo dispuesto para la consulta, como siempre.
Don Paolo solía visitarla con cierta frecuencia desde hacía varios años, y sin embargo, de la dueña de casa sólo conocía su nombre y su oficio: Doña Germina, bruja.
Las artes de doña Germina no se limitaban, en cuanto a adivinación se refiere, solo a la lectura de la borra de té, sino que era muy buena con las cartas. Ese era su fuerte, según ella misma les decía a sus “clientes”. “Mire m’hijo que yo tiro las cartas, pero si uste’ prefiere con la borra también le puedo decir alguito” fue lo que le dijo por teléfono cuando la llamó por primera vez.
Doña Germina le hacía acordar a su difunta madre y tal vez por eso - y no tanto por las predicciones – llegaba a la casita del Pasaje Los Arbustos al 200 cada dos o tres meses, siempre con alguna atención para la señora. Sin embargo, ese día no era como cualquier otro. Don Paolo tomó el colectivo apurado y se olvidó de pasar por la panadería en donde siempre compraba los bizcochos que le gustaban a su brujita particular. Estaba distraído, un poco disperso, “Los años no vienen solos” se decía, pero íntimamente sabía que no era solo eso.
Por primera vez en años llegó a la consulta sin nada en las manos para la anfitriona y eso lo incomodaba, aunque doña Germina ni siquiera se dio cuenta. Ella lo llamó desde la mesa y le indicó con un gesto amable pero casi sin mirarlo, que tomara asiento. Le sirvió el tecito de menta con que solía invitar a todos sus clientes para “amenizar” la consulta. El té estaba mas fuerte que de costumbre, "no es el mismo de siempre" pensó el hombre, pero no le dio mayor importancia y pidió un poco más de azúcar.
Don Paolo se concentró en su pregunta. La había ensayado toda la semana, quería saber, estaba desesperado y la angustia no lo dejaba dormir. Se lamentaba por haber dejado pasar tanto tiempo, pero no era fácil afrontar esa verdad. Miraba el mantel blanco de la mesa casi como si quisiera fundirse en él, las palabras no le salían. Pocos segundos pasaron y sin levantar la vista tomó valor y comenzó a hablar; pero antes de terminar la primera palabra, Doña Germina lo interrumpió con un “Sí”.
El hombre quedó petrificado por un instante, un frío le corrió por la columna hasta la nuca. Su expresión cambió, el miedo desapareció ante la certeza de escuchar esa palabra, mutó por otra cosa, tal vez una ausencia de sentimiento, un vacío que ya había sentido antes. Cuando levantó la mirada, la anciana lo estaba mirando fijamente. Tampoco había miedo en su expresión, casi parecían estar mirándose al espejo los dos.
-          Pero si ni siquiera mezcló las cartas, doña Germina… - dijo don Paolo intentando relajar el ambiente. Sólo sus labios sonreían - Ni siquiera me dejó terminar de hacer la pregunta.
-          No hizo falta, m’hijo, el olor a muerte me llenó la pieza. ¿No lo olés vos, que lo llevas encima desde hace veinte días? La respuesta es sí, sé que mataste.
-          Yo no quería venir ¿sabe? - dijo el hombre, rascandose la sien con un gesto de fastidio.
-          Yo sé que no querías, pero vos pensaste no te quedaba otra.
-          Tíreme las cartas, doña Germina, una última vez.
-          No puedo m’hijo, me viniste a matar.
-          Si a usted se le escapa, yo voy preso de nuevo doña Germina. Ya soy viejo, no me quiero morir en la cárcel.
-          Tomate el tecito que se te enfría - dijo la anciana, acercándole más la taza - Hablemos si querés, pero no te puedo tirar las cartas.
-          La escucho, doña Germina - dijo el hombre suspirando y bajando la cabeza.
-          Cuando vos mataste a ese muchacho… las cartas no fueron claras ese día que viniste a verme. Me aparecía un peligro, pero no lo vi bien, no sé por qué y todavía maldigo la hora... Pensé que vos estabas en peligro y te advertí que alguien quería hacerte un mal, yo te avisé…
-          Sí, así fue.
-          Pero me equivoqué y vos ya sabías que el del peligro no eras vos…
-          Sí doña Germina, se equivocó, y yo tenía que volver para ver si usted se había dado cuenta o no. Yo no quería…
-          … venir, pero pensaste que no te quedaba otra.
-          Usted sabe todo sobre mí, se le puede escapar…
-          Yo no sé todo sobre vos, y a mi no se me “escapan” las cosas de mis clientes... No hace falta que me mates, con que no vengas mas te alcanza m’hijo. Andate ahora y nos olvidamos de todo, haceme caso m’hijito...
-          No es tan fácil la cosa, viejita. Si usted sabía a qué venía ¿Por qué me recibió?
-          No sé, a lo mejor por curiosidad. Las personas que tiramos las cartas tenemos mucha curiosidad. Quería saber si esa muerte y la mía eran necesarias para vos, pero sólo veo a un hombre que mata por miedo, no por necesidad.
Don Paolo bebió todo el té de golpe, ahora sí estaba seguro que no era el mismo té de siempre y le desagradó el sabor. Apoyó fuertemente la taza de cerámica verde sobre la mesa y se limpió la boca con la mano temblorosa. Un rictus de amargura se dibujó en su rostro y un caudal lacrimoso comenzaba a aparecer en su mirada, roja de furia. No quería hacer lo que iba a hacer, Doña Germina le recordaba mucho a su madre.
Miró a la vieja bruja que permanecía aún frente a él, inmóvil y expectante. Algo esperaba ella que él no podía adivinar, en esas cosas iba con desventaja.
Sacó el cuchillo afilado del bolsillo derecho del saco, se lo mostró a doña Germina y se levantó de golpe, tirando la silla al suelo con el impulso. Ella no se inmutó. Más bien soltó un suspiro y esbozó una sonrisa resignada mientras miraba la taza vacía que el hombre había dejado ante ella.
Don Paolo se abalanzó sobre la anciana, que todavía estaba sentada en la silla con el mazo de naipes en las manos. Pero un momento de confusión inundó la mente del asesino, un mareo lo hizo trastabillar y caer al suelo de rodillas. La anciana lo miró fijamente y él a ella. Él quería hablarle, pero las palabras se le enredaban en la lengua. Con el extraño sabor del té aún en la boca, comprendió lo que pasaba. Había sido envenenado. Con esfuerzo intentó ponerse de pie, huir tal vez, pero no pudo. Con la vista nublada y la voz pastosa le repitió a la bruja “Perdóneme doña Germina, yo no quería venir…”
-          … pero vos pensaste que no te quedaba otra – le dijo la anciana con tristeza, y estas fueron las últimas palabras que escuchó don Paolo, antes de caer muerto en la pequeña sala de la casita del Pasaje Los Arbustos al 200.

Leyenda Mitica

El arcón olvidado

Hace tiempo me vi en un sueño huyendo de un peligro. Me seguían y yo corría por mi vida. En ese sueño, desesperada, buscaba donde esconderme. Entraba en una pequeña choza y recorría las habitaciones tratando de encontrar un pequeño hueco o recoveco donde mi pequeña humanidad pudiera resguardarse de quienes me acechaban. Recuerdo que tenía mucho miedo, y sin embargo, no pude evitar prestar atención a unos arcones de varios tamaños que estaban apilados en una de las habitaciones. Quise saber qué había en el más grande, que estaba debajo de todos los otros. Comencé a quitarlos de a uno hasta que llegué finalmente al que quería abrir, ya no importaba el miedo, era más grande mi curiosidad por saber qué había dentro de ese arcón. Recuerdo que lo abrí, pero en ese momento algo me despertó y no pude ver el contenido.

Ese viejo arcón olvidado en una choza de campo contenía secretos que se abrían ante mí, sin duda, para enseñarme algo. ¿Será así? Nunca lo sabré. Y después de tantos años tampoco importa.
La mente es como ese arcón, llena de ideas, de sueños, de proyectos que se materializan y de proyectos que nuestros propios temores desestiman antes de que puedan ver la luz. Este blog es para mí como un arcón que se abre y lentamente va descubriendo su contenido: aquellas ideas que sólo tienen razón de ser cuando se comparten. Poco a poco se irá nutriendo, no sólo de cuentos propios sino de artículos sobre temas que me importan y que creo interesante compartir. Mis intereses son variados y en algunos profundizo más que en otros, pero siempre serán abordados desde la óptica de una  aprendiza, pues es lo que soy.
A la luz de las velas, en una noche oscura, los secretos que se susurran y los cuentos con los que nos vamos a dormir cobran vida, despliegan alas y nos despegan del suelo. Los sueños y los cuentos forman parte de un mismo misterio, una vez que nos sumergimos en ellos.
Leyenda Mítica